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  • Opinión. Salud laboral y tuberculosis

    Fecha - 20 / 03 / 2019
    El Dr. Antonio Sancineto, prosecretario General de la Femeca, expresa que más allá de los controles de salud laboral debe haber conciencia en los profesionales del uso de barbijos eficientes, ventilación de las áreas de atención y conocimiento de su situación inmunitaria para evitar la difusión de la tuberculosis

    Consideraciones sobre la tuberculosis como enfermedad profesional

    Algunas noticias puntuales que llegan a la FEMECA sobre médicos en ejercicio de su profesión enfermos de tuberculosis nos obligan a emitir opinión y recomendaciones para mejorar el cuidado de la salud profesional y evitar patologías en los pacientes asistidos. En nuestro sistema de atención (FEMEDICA), sobre nueve socios que requirieron hospitalización en el último mes, dos lo fueron por tuberculosis, en ambos casos médicos.

    En primera instancia la tuberculosis es una enfermedad de prevalencia en las grandes urbes, siendo la tasa de notificación en la ciudad de Buenos Aires de entre 30 a 40 casos nuevos por cien mil habitantes a lo largo del último decenio. Sin embargo desagregando zonas de la ciudad encontramos algunas con tasas de hasta 180 casos por cien mil habitantes junto a otras con menos de diez. Generalizando, el sur de la ciudad tiene una amplia diferencia con el norte en cuanto a incidencia de la enfermedad lo que determina un mayor riesgo para la población y para los profesionales que la asisten de contagio de tuberculosis.

    La localización prevalente pulmonar hace que la transmisión de la infección sea oral –del enfermo bacilífero al sano-en el mayor número de casos. Estar infectado no equivale a estar enfermo, pero es la condición indispensable para enfermar.

    El principal favorecedor de la transmisión es el hacinamiento y el lapso de permanencia expuesto a la misma, situación que es casi exclusiva del ámbito familiar, sin desmedro de la cual la actividad profesional presenta un elevado riesgo de no cumplirse estrictamente con las normas de bioseguridad.

    ¿Cuándo un infectado puede pasar a estar enfermo y desarrollar lesiones?. Cuando su sistema inmunitario se deteriora, hecho cuya causa principal es la malnutrición . Estas razones explican porque la pobreza sea una situación donde se dan las condiciones óptimas de incremento de la enfermedad.

    Pero no sólo es la pobreza. Otras situaciones clínicas que favorecen la inmunodepresión como la diabetes, las inmunopatías las terapias inmunodepresoras las adiciones a drogas , y el virus de la inmunodeficiencia(VIH-SIDA) son entre otras facilitadoras de enfermar de tuberculosis por lo que se deben tener muy en cuenta en los exámenes médicos y sobre todo en los controles de contactos. Los profesionales son contactos reiterados en nuestro medio ya que la tasa de casos nuevos en la Capital es de 39,5 tuberculosis por cien mil habitantes.

    Hoy se ubica la tuberculosis como patología reemergente. De ella conocemos su agente etiológico, el bacilo de Koch desde 1882, que inaugura la era bacteriológica de la medicina. Desde mediados del Siglo pasado se utilizan los principales agentes terapéuticos que cortan la cadena de transmisión en menos de un mes y que son la isoniacida y la rifampicina. Además se cuentan con otros fármacos útiles y utilizables junto a los anteriores. La aparición de cepas resistentes se debe casi siempre a la mala conducción del tratamiento que se extiende por seis a ocho meses. por lo que el logro de la adhesión del paciente es fundamental y las acciones de asistencia social imprescindibles para la familia que la padece.

    La calificación de reemergente, descalifica la perfomance de la sociedad; luego que se conoce desde hace mucho los factores de riesgo, el agente causal y el tratamiento.

    Los sectores dentro de los establecimientos de salud de mayor riesgo son los de emergencia y consultorios externos donde se desconoce la patología previa del paciente que consulta. El riesgo institucional puede evaluarse según el número de egresos en un año por tuberculosis y la cantidad de casos nuevos entre la comunidad de asistencia.

    La Dra. María Isabel Lado publicó un estudio de enfermos tuberculosos en sistema hospitalario público de la ciudad en un decenio: 162 casos. Entre ellos, el 40% fueron enfermeros ;el 17% médicos; el 7% laboratoristas y el resto se repartieron entre camilleros, psicólogos, kinesiólogos; trabajadores sociales y aún voluntarios

    Amén de los controles de salud laboral debe haber conciencia en los profesionales del uso de barbijos eficientes, la ventilación de las áreas de atención y el conocimiento de su situación inmunitaria.

    La medicina sola no puede evitar la enfermedad en la comunidad pero los profesionales de la salud son determinantes en evitar esta enfermedad profesional.