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  • Opinión. Debe existir un compromiso real de todos los sectores para disminuir el gasto en salud

    Fecha - 01 / 07 / 2014
    Por el Dr. Héctor Garín, Secretario de Finanzas de FEMECA.

     Los recursos en salud son siempre finitos. El equipamiento y los insumos han aumentado marcadamente, ya no están al alcance de todos los prestadores del sistema, solo las grandes empresas van a poder seguir comprándolos y actualizándose.



    De todas maneras, siempre hay acciones que se pueden efectuar para lograr brindar contención al paciente sin necesidad de contar con equipamiento ultra sofisticado. El paciente necesita que lo acompañen, lo escuchen, lo atiendan y lo respeten, estos aspectos son mucho más importantes que una extensa lista de estudios que a la larga, muchas veces, demuestran que la persona está sana. Entonces, los recursos se van rápidamente en estudios y se descuida un aspecto clave que el médico aprendió en su formación: escuchar, tocar, ver y examinar.


    A veces no es necesario tanto gasto. Sin embargo, la Justicia, a través de los juicios por presunta mala praxis, podríamos decir que casi empuja al médico a solicitar esa batería de estudios para no quedar desprotegido ante una denuncia; e inclusive si se presenta alguna demanda, para justificar que hizo todo lo necesario.


    Con la judicialización de la medicina, los médicos no están eligiendo los tratamientos, sino los jueces. Si el juez presenta un amparo, finalmente decide que se practique el tratamiento que solicitó el paciente. Lo que nos preguntamos es: ¿Dónde aprendió medicina un juez como para decidir lo que hay que hacer?


    En general el tratamiento, la medicación, la intervención o los estudios que se deciden efectuar son más costosos, y resulta que se trata de una decisión de un juez, y no de un médico. Este es un error que genera un gasto innecesario en salud. El médico debería saber manejarse, pero es mayor el miedo a perder su casa o el título, y entonces pronto cae en una medicina defensiva.


    Siempre pensamos en estrategias para abordar el gasto en salud, y cada vez es más difícil porque vemos que los hechos de la realidad complican el escenario, y en realidad se trata de una situación que “podría arreglarse” haciendo reuniones entre todos los sectores involucrados, donde todos asuman el compromiso de trabajar por el mantenimiento del sistema de salud.


    Cuando decimos todos los actores, nos referimos a la Justicia, los laboratorios, la industria, las prepagas, las obras sociales,  los médicos, las clínicas y sanatorios. Podemos llegar a una solución en la medida en que exista un compromiso real de todos los sectores. Por ejemplo, si los médicos se comprometen a no hacer estudios excesivos, pero luego la Justicia avala un juicio, no hay salida. Tiene que ser una acción mancomunada entre todos los sectores involucrados en la salud, es la única medida que podría encontrar un viso de solución al gasto en salud, pero es muy difícil, casi imposible en la medida que no estén dispuestos a perder algunos de los beneficios, que los medicamentos no aumenten, que la industria ajuste valores de los insumos, que las prepagas resignen algún punto de la venta, que los médicos economicen gastos, siempre que la justicia entienda que provocaron la medicina defensiva y que   evite que cada vez sea más defensiva.


    También es cierto que en ocasiones se responsabiliza al médico del gasto en salud, porque es el último eslabón de la cadena y la cara visible. Pero es cierto que si el médico no atiende de la manera que le dice el empleador, se puede quedar sin trabajo. Por otro lado, si no escribe todo lo que se supone que debe escribir, la Justicia también lo ataca.


    Entonces, mientras que el resto de los actores están alejados del paciente, el médico es aquel que pone la cara, les presta atención y resuelve, pero todas sus acciones son cuestionadas y miradas con lupa. Creo que los derechos del paciente son importantísimos, pero desgraciadamente poco se habla de los derechos del médico.