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  • Opinión. “Existe un nuevo tipo de violencia que no es tan evidente”

    Fecha - 24 / 01 / 2014
    Por la Dra. María Angélica Martín, Revisora de cuentas en Femeca y Subdirectora del Hospital General de Agudos "Dr. J. A. Fernandez".

    El médico es un actor social que tiene una relación muy íntima y comprometida con las personas que constituyen la sociedad porque toma contacto con ellas en los momentos más álgidos y críticos, es decir, cuando nacen, sufren dolor o cuando mueren. Si esta situación la contextualizamos frente a una sociedad que está atravesando altos niveles de violencia, nos enfrentamos al actual escenario de violencia hacia los profesionales de la salud. Los profesionales estábamos habituados a enfrentar situaciones con altos niveles de angustia e ira, bajo las cuales a lo largo del tiempo fuimos implementando estrategias para encauzarlas. Pero cuando se establecen otro tipo fenómenos como la toxicomanía, también se genera otro tipo violencia frente a la cual es imposible establecer un diálogo. Los médicos estamos muy mal parados ante este tipo de escenarios, nos es muy difícil, y hasta en cierto caso imposible comprenderlas. Hay colegas que ni siquiera reconocen la hostilidad creciente, que sería el primer alerta para tomar la decisión de neutralizar, diluir o huir. Desde Femeca creemos que es inadmisible que ocurran situaciones de violencia en los lugares de atención de la salud. No es posible que dentro de los accidentes laborales de un profesional que se formó para hacer diagnóstico, mitigar dolor y tratar enfermedades figuren las lesiones por agresión. Sin embargo, frente a este escenario también hay otro tipo de violencia que nos preocupa y no es tan evidente, que es la de los medios de comunicación. Cuesta reconocerla como tal, pero es sumamente destructiva para los profesionales. Por ejemplo cuando un delincuente es apresado en la vía pública y sale en los medios de comunicación la comunidad no reconoce el rostro porque se lo cubren. Pero cuando un médico se ve involucrado en alguna denuncia, lo cual no implica que se trate de un caso de responsabilidad profesional, en los medios de comunicación aparece su nombre, apellido, y hasta su domicilio. La herramienta de trabajo del médico es su propia persona. Este tratamiento de la prensa es sumamente destructivo para los profesionales, que en la mayoría de los casos son sobreseídos. En cambio, sí reciben una sanción social, lo cual implica trastornos en el trabajo e impacto social en la propia familia. Es un tipo de violencia que no se ve tanto, pero es muy destructiva para el ejercicio profesional. Es primordial que se informe, pero no se deben dar datos del profesional si no hay un dictamen de un juez. En la actualidad, este tipo de escenarios se constituyen en un campo gris. Hay que trabajar en el tema porque no hay legislación al respecto. Debemos crear espacios de reflexión para los colegas porque la herramienta que tenemos es el trabajo conjunto y la capacitación para luego poder adoptar las medidas pertinentes.